¿Cómo empezó todo? | La Podenca Viajera
16293
post-template-default,single,single-post,postid-16293,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,vss_responsive_adv,vss_width_768,qode-content-sidebar-responsive,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_non_responsive
Viajando con Federica

¿Cómo empezó todo?

Conocí a Federica por una simple foto en las redes sociales, la que veis encabezando este post. Me fijé en su cara de pánico y no pude dejar de pensar en ella.

Por la noche decidí escribir para acogerla. Quería ayudarla a superar sus miedos, sabía que podíamos conseguirlo.

Su protectora nos consideró aptos para la acogida y un 29 de Agosto llegó a casa.

Sus ojos color miel, sus «calcetines» blancos y esas orejotas…era y es preciosa.

Como podéis ver en la siguiente foto, el cambio de 2 días viviendo en casa era notable.

Conocí a Federica por una simple foto en las redes sociales, la que veis encabezando este post. Me fijé en su cara de pánico y no pude dejar de pensar en ella.

Por la noche decidí escribir para acogerla. Quería ayudarla a superar sus miedos, sabía que podíamos conseguirlo.

Su protectora nos consideró aptos para la acogida y un 29 de Agosto llegó a casa.

Sus ojos color miel, sus «calcetines» blancos y esas orejotas…era y es preciosa.

Como podéis ver en la siguiente foto, el cambio de 2 días viviendo en casa era notable.

Federica fue rescatada en una rotonda de Madrid, donde cruzaba la carretera a diario. No le gustaba el contacto humano, no entendía por qué queríamos acariciarla, pero le encantaban los perros, ¡en casa tenía para elegir! Me aproveché de eso para que viera que no iba a hacerle daño y fuimos uniéndonos cada día más.

Os podéis imaginar como acabó la historia, en Noviembre de ese mismo año decidí adoptarla.

Adoro a todos mis perros pero ella es muy especial. ¡Mi inseparable compañera de viaje!

Pronto iréis descubriendo su gran personalidad y alegría.

Federica

Federica fue rescatada en una rotonda de Madrid, donde cruzaba la carretera a diario. No le gustaba el contacto humano, no entendía por qué queríamos acariciarla, pero le encantaban los perros, ¡en casa tenía para elegir! Me aproveché de eso para que viera que no iba a hacerle daño y fuimos uniéndonos cada día más.

Os podéis imaginar como acabó la historia, en Noviembre de ese mismo año decidí adoptarla.

Adoro a todos mis perros pero ella es muy especial. ¡Mi inseparable compañera de viaje!

Pronto iréis descubriendo su gran personalidad y alegría.

“Se puede vivir sin perro, pero no merece la pena”.

¡Bienvenido a La Podenca Viajera!

“Se puede vivir sin perro, pero no merece la pena”.

¡Bienvenido a La Podenca Viajera!

No hay comentarios

Escribe un comentario